Por nuestro propio bien

Primero me quiero presentar. Me llamo Silvana Rivapalacios de Villaseñor, tengo 40 años, soy esposa y madre de dos niñas y un niño. Siempre he sido ama de casa, y cómo ya algunos o más bien, muchos ya sabrán; no es un trabajo fácil. Aunque no tuve estudios universitarios, he tomado muchos cursos y talleres sobre nutrición y bienestar y más mi experiencia, confío en lo que les aconsejaré. Y cómo primer consejo es: si son amas de casa, no se casen con este trabajo, sean también personas independientes y astutas, debemos de saber un poco de todo. Por ejemplo: Yendo a desayunar con mis amigas a El Cardenal, mi auto se detuvo, lo único que pude maniobrar fue para orillarme y no estorbar. No podía llamarle a nuestro chofer Heriberto porque estaba de vacaciones y soy muy respetuosa con su tiempo libre.

Supongo que el humo que salía del cofre y mi cara de desesperación, atrajo la atención de un buen hombre que ofreció su ayuda, abrí el cofre y el me habló de no se que pieza se había dañado, me bajé para intentar entender que era lo que me decía pero no se absolutamente nada de autos.

El coche lo llevó la grúa a la agencia, y me dicen que las refacciones para bmw se pueden tardar hasta meses. ¿Qué voy a hacer sin auto y sin chofer? El joven que me atendió me comentó que trabaja por fuera de la agencia con un taller que se llama Doctor  Auto y ahí me conseguirían las refacciones más rápido.

Llevé el coche ahí y en efecto, las cosas resultaron muy favorables. Y aunque, no arreglaron el problema en el momento, será más rápido que en la agencia y el servicio comparable.

A raíz de esto, me inscribí a un curso de mecánica básica y aunque estoy segura que seré la única mujer o de las únicas, no quiero volver a sentirme inútil porque una pieza del coche me falló, y aunque tal vez no pueda cambiarla, por lo menos poder conocer cuál es el problema y actuar con base en eso.