¿Cómo tener buena salud mental?

Origen del Blue Monday

Nació en el 2005 en la Universidad de Cardiff, cuando el psicólogo Cliff Arnall anunció que había encontrado una fórmula que podía determinar el día más triste del año. Arnall utilizó variables como el clima, las deudas, el dinero, el tiempo después de Navidades, dejar los malos hábitos, entre otros para determinar la fecha.

DATO: En México, se estima que 9,1 % de la población tiene depresión, lo que es incluso superior a la prevalencia de enfermedades como la diabetes la cual oscila entre el 6 y el 8 %.

Ponerle nombre a los sentimientos que tengamos:

Es muy común que identifiquemos que nos sentimos “MAL”, pero no somos muy claros en especificar qué es lo que sentimos cuando decimos “MAL”. El malestar se puede deber a una infinidad de emociones negativas: tristeza, desgano, apatía, enojo, intolerancia, frustración, etc.

La utilidad que representa acostumbrarnos a este ejercicio radica en que, si sabemos que sentimos, podemos ubicar con más facilidad los factores que se asocian a esta emoción y, invariablemente, estaremos más cerca de solucionarlo.

Ejercitar el músculo de hablar de lo que sentimos con personas de nuestro círculo de seguridad y red de apoyo social.

Dejemos atrás esos resentimientos como: “es que, por confiada, luego me lastiman”, y seamos más acertados, eligiendo a la gente en que podemos confiar.

Poner en orden las cosas que están en mi cabeza para que suenen coherentes y lógicas como para que las pueda entender otra persona, ya representa un camino para el alivio.

Grabarnos en nuestra mente que no existe la vida sin estrés.

Es súper frecuente escuchar en el consultorio, la decepción y frustración de las personas porque no han logrado ser feliz, cuando para este momento de sus vidas ya se habían imaginado que iban a estar de otra forma.

Sentirnos bien es producto de una balanza entre las cosas buenas y las malas que nos pasan en la vida.

Las malas simplemente llegan, como ya mencionamos, hay que reconocerlas y buscar la mejor manera de solucionarlas, adaptarnos y sacarles ventaja

¿pero y las buenas? Esas nos la tenemos que buscar propositivamente, puede sonar fácil, pero no lo hacemos con la suficiente frecuencia para que sea un hábito saludable.

Acostumbrarse a sonreír, dar las gracias y reconocer lo bueno que tenemos nosotros y los demás.

Somos unos campeones en detectar problemas y señalar cuando alguien cercano está raro y nos está molestando, pero es muy poco común que le mencionemos a alguien que se ve muy bien, que nos dio un gran servicio o que apreciamos que nos tomen en cuenta.

Quitarnos la tentación de etiquetar a las cosas y a las personas como 100 o 0, como blanco o negro, como santos o demonios.

La gran mayoría de las situaciones en nuestra vida se componen de una gama de virtudes y defectos que dan como resultado la experiencia que tenemos.

No hay personas completamente buenas ni completamente malas.

Si entendemos esto, nos vamos a evitar esas reacciones exageradas cuando alguien cercano nos decepciona porque no actuó como lo esperamos, o un regalito que nos compramos no nos dio la felicidad total que creíamos.

Comprender que para tener salud mental es necesario tener sano el órgano del cuerpo donde reside la misma: el cerebro.

¿Cómo cuidamos al cerebro? Teniendo rutinas, comiendo sano (no a dieta, sino sano), durmiendo lo que cada persona necesita y con lo que se siente bien al día siguiente, haciendo actividad física 4-5 veces por semana, y cuidando el equilibrio de todos los problemas de salud del cuerpo (el cerebro está interconectado con todo el organismo, si estoy enfermo de algún otro órgano el cerebro y sus funciones lo van a resentir). por eso es importante ir a terapia psicologos interlomas o busca cual queda mas cercano a tu domicilio.

Hay que evitar a toda costa ser impulsivos, responder en el modelo “estímulo – respuesta” no ha sido tradicionalmente una buena forma de solucionar los problemas.

Tomar la costumbre, de que ante situaciones que nos prenden emocionalmente, habría que respirar profundo y tomar cuando menos dos segundos para reflexionar si la primera respuesta que nos viene a la mente es la mejor que podemos dar.

Incluso, sabes que es una buena práctica comprar tiempo, no todo tiene que resolverse inmediatamente, en muy común que, si damos un espacio de tiempo para un problema muy grave, la misma evolución del problema nos ayude a encontrar la solución.

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