Cuida a tu familia previniendo accidentes.

Cada año, los accidentes en el hogar cobran un gran número de vidas además de muchas personas con discapacidad y lesiones de todo tipo. Después de los accidentes de tráfico, son la segunda causa de mortalidad principalmente en los menores de edad y en los adultos mayores.  también es importante tener un botiquín de primeros auxilios, los números de emergencia a la mano. 

Recuerde que los accidentes son evitables en más del 90% de los casos, la secretaría de salud hace campañas para prevenir y saber que hacer en casos de emergencias, olvidemos que son producto del azar y que si seguimos algunas recomendaciones y evitamos situaciones riesgosas podemos conservar la integridad de nuestras familias, entre los riesgos más importantes encontramos los siguientes:

  • Caídas.
  • Intoxicaciones, alergias e irritaciones.
  • Quemaduras.

Para prevenir las caídas:

  • No utilice escaleras de mano defectuosas ni las baje de espaldas. El uso de escaleras debe estar prohibido a los niños.
  • No suba ni permita que los niños suban sobre muebles y permanezcan en ellos de pié.
  • Mantenga el suelo lo más libre posible de obstáculos.
  • Evite tener las superficies resbaladizas. Ténganse siempre limpias.
  • Utilice preferentemente escaleras de mano dobles (de tijera) para trabajar o alcanzar objetos elevados.
  • En el baño, utilice alfombras o pegatinas antideslizantes.
  • Revise que las escaleras de acceso a la vivienda tengan barandilla.
  • Las puertas, balcones, ventanas que den acceso sobre zonas de riesgo de caída, deben disponer de un sistema de bloqueo que impida su apertura a los niños.
  • Pida ayuda para transportar bultos voluminosos, aunque no sean pesados.
  • Revise su escalera de mano antes de usarla.
  • No suban a la vez más de una persona a una escalera de mano.
  • Fije las estanterías firmemente a la pared.

Cómo prevenir las quemaduras:

  • Alejar a los niños de la cocina y zona de planchar.
  • Manipule con cuidado cohetes, petardos y cartuchos y no los deje al alcance de los niños.
  • Colocar en lo posible protecciones alrededor de aquellos objetos que se encuentran calientes y que resultan accesibles necesariamente.
  • Seleccionar y utilizar objetos provistos de elementos de agarre aislante (mangos, asas, etc.), en buen estado.
  • Utilizar guantes o manoplas aislantes para mover objetos calientes o manipular dentro de un horno encendido.
  • Evitar las salpicaduras, usando cubiertas o tapaderas.
  • Los mangos de sartenes, cacerolas y pucheros no deben sobresalir del mueble de cocina.
  • Manipule con cuidado cualquier producto químico así como la sosa caústica o la cal viva.

Prevención de intoxicaciones, alergias e irritaciones:

Las causa principales de Intoxicaciones, alergias e irritaciones suelen ser: Medicamentos, productos de limpieza, insecticidas y productos de jardinería, pinturas, disolventes y adhesivos, combustibles (y productos derivados de la combustión), productos de perfumería y cosmética, bebidas alcohólicas.

  • Evite usar envases de productos alimenticios, o los utilizados para agua o bebidas refrescantes.
  • Etiquetar debidamente los recipientes y a ser posible mantener los productos en sus envases originales.
  • Los accidentes causados por estos productos son, en general, consecuencia de su ingestión y, más raramente, de su inhalación o contacto con la piel.
  • Guardar dichos productos en lugar seguro, fuera del alcance de los niños.
  • No almacenar conjuntamente distintos tipos de productos (alimenticios, tóxicos, etc.)

La higiene oral y cuidados en un bebé.

El factor para tener una buena higiene oral, es principalmente  en el controlar los niveles y la actividad de las bacterias que causan enfermedades en la cavidad oral y administrar fluoruro a la superficie del diente.

La higiene bucal infantil es responsabilidad de un adulto inculcarle los hábitos de una buena higiene bucal, al menos hasta que el niño posea la habilidad motora adecuada para realizar un correcto cepillado, nunca antes de los 5 años.

El niño es autónomo a partir de los 8 – 10 años y desde  este momento y hasta la adolescencia, es recomendable una supervisión en el cepillado .

Los  dientes primarios  no son los que tendrán toda su vida, pero necesitan la misma higiene que los dientes permanentes. Los niños deben aprender hábitos de limpieza diarios desde que son bebés.

no importa que sus dientes no hayan comenzado a salir, se recomienda empezar con la estimulación oral antes de que erupcionen los primeros dientes, para acostumbrar al bebé a la manipulación de la boca.

La limpieza bucal de un bebé debe  hacerse una vez al día, aprovechando el momento del baño. Para esta etapa se pueden utilizar dedales de silicona o una gasa humedecida en agua.

Después de la erupción del primer diente hay que evitar que el niño se quede dormido mientras se esté alimentando.  Es importante evitar que se duerma con el biberón dentro de la boca.

Cepillado

Cuando se inicia la erupción de los dientes deciduos hay que habituarse a cepillarles los dientes con cepillo adecuado todos los días dos veces al día, siendo el cepillado antes de dormir el más importante y en la mañana.

Además de la educación en su rutina de limpieza, es muy importante mantener la boca hidratada y no excederse en el consumo de dulces.

Eres acabas de ser madre es importante que lleves a tu bebé con un dentista para que examine cómo están sus encías y la la salida de sus primeros dientes, hay dentistas en Querétaro y en todos las ciudades busca el que te quede mas cerca.

¿Cómo tener buena salud mental?

Origen del Blue Monday

Nació en el 2005 en la Universidad de Cardiff, cuando el psicólogo Cliff Arnall anunció que había encontrado una fórmula que podía determinar el día más triste del año. Arnall utilizó variables como el clima, las deudas, el dinero, el tiempo después de Navidades, dejar los malos hábitos, entre otros para determinar la fecha.

DATO: En México, se estima que 9,1 % de la población tiene depresión, lo que es incluso superior a la prevalencia de enfermedades como la diabetes la cual oscila entre el 6 y el 8 %.

Ponerle nombre a los sentimientos que tengamos:

Es muy común que identifiquemos que nos sentimos “MAL”, pero no somos muy claros en especificar qué es lo que sentimos cuando decimos “MAL”. El malestar se puede deber a una infinidad de emociones negativas: tristeza, desgano, apatía, enojo, intolerancia, frustración, etc.

La utilidad que representa acostumbrarnos a este ejercicio radica en que, si sabemos que sentimos, podemos ubicar con más facilidad los factores que se asocian a esta emoción y, invariablemente, estaremos más cerca de solucionarlo.

Ejercitar el músculo de hablar de lo que sentimos con personas de nuestro círculo de seguridad y red de apoyo social.

Dejemos atrás esos resentimientos como: “es que, por confiada, luego me lastiman”, y seamos más acertados, eligiendo a la gente en que podemos confiar.

Poner en orden las cosas que están en mi cabeza para que suenen coherentes y lógicas como para que las pueda entender otra persona, ya representa un camino para el alivio.

Grabarnos en nuestra mente que no existe la vida sin estrés.

Es súper frecuente escuchar en el consultorio, la decepción y frustración de las personas porque no han logrado ser feliz, cuando para este momento de sus vidas ya se habían imaginado que iban a estar de otra forma.

Sentirnos bien es producto de una balanza entre las cosas buenas y las malas que nos pasan en la vida.

Las malas simplemente llegan, como ya mencionamos, hay que reconocerlas y buscar la mejor manera de solucionarlas, adaptarnos y sacarles ventaja

¿pero y las buenas? Esas nos la tenemos que buscar propositivamente, puede sonar fácil, pero no lo hacemos con la suficiente frecuencia para que sea un hábito saludable.

Acostumbrarse a sonreír, dar las gracias y reconocer lo bueno que tenemos nosotros y los demás.

Somos unos campeones en detectar problemas y señalar cuando alguien cercano está raro y nos está molestando, pero es muy poco común que le mencionemos a alguien que se ve muy bien, que nos dio un gran servicio o que apreciamos que nos tomen en cuenta.

Quitarnos la tentación de etiquetar a las cosas y a las personas como 100 o 0, como blanco o negro, como santos o demonios.

La gran mayoría de las situaciones en nuestra vida se componen de una gama de virtudes y defectos que dan como resultado la experiencia que tenemos.

No hay personas completamente buenas ni completamente malas.

Si entendemos esto, nos vamos a evitar esas reacciones exageradas cuando alguien cercano nos decepciona porque no actuó como lo esperamos, o un regalito que nos compramos no nos dio la felicidad total que creíamos.

Comprender que para tener salud mental es necesario tener sano el órgano del cuerpo donde reside la misma: el cerebro.

¿Cómo cuidamos al cerebro? Teniendo rutinas, comiendo sano (no a dieta, sino sano), durmiendo lo que cada persona necesita y con lo que se siente bien al día siguiente, haciendo actividad física 4-5 veces por semana, y cuidando el equilibrio de todos los problemas de salud del cuerpo (el cerebro está interconectado con todo el organismo, si estoy enfermo de algún otro órgano el cerebro y sus funciones lo van a resentir). por eso es importante ir a terapia psicologos interlomas o busca cual queda mas cercano a tu domicilio.

Hay que evitar a toda costa ser impulsivos, responder en el modelo “estímulo – respuesta” no ha sido tradicionalmente una buena forma de solucionar los problemas.

Tomar la costumbre, de que ante situaciones que nos prenden emocionalmente, habría que respirar profundo y tomar cuando menos dos segundos para reflexionar si la primera respuesta que nos viene a la mente es la mejor que podemos dar.

Incluso, sabes que es una buena práctica comprar tiempo, no todo tiene que resolverse inmediatamente, en muy común que, si damos un espacio de tiempo para un problema muy grave, la misma evolución del problema nos ayude a encontrar la solución.